Poniendo mente, corazón y manos en todos nuestros bolsos.

Este es el eslogan que encabeza la web de MDH. Surgió como explicación breve  de la filosofía de la marca y de la que escribe.

Cada medida, cada pieza, cada diseño, están pensados concienzudamente, puestos a prueba y rediseñados para dar solución a un problema o una necesidad. Mi mente está detrás de cada producto, de cada tela escogida, de cada combinación de colores.

Pero para elegir esos colores y esas combinaciones hay un componente personal muy grande. Por más que intente no dejarme llevar por lo que yo usaría o mi estado de ánimo puntual, mis emociones están ahí. Cuando elijo una tela, y quien me ha visto elegirlas lo sabe, me asaltan flashes de atracción. Hay telas que me “llaman”, que escojo aunque no sepa en ese momento para qué o si las voy a poder combinar siquiera. Otras, la mayoría, son elegidas de un modo más racional; pero todas me mueven.

Por eso, cuando hay gente que, fascinada, hace hincapié en el buen gusto de las telas y las combinaciones, un pedacito de mí se llena de orgullo, porque he puesto el corazón en lo que veis.

Y las manos, también son mis manos las que veis en las fotos, las que cortan y cosen una a una las piezas de tela. Las que miman los productos, las que ganan fuerza cada día poniendo herrajes y cortando pieles, las que se confunden a veces haciendo de cada error un aprendizaje.

Hace poco tiempo descubrí una frase:

“Todo artista debe usar el ojo, la mano y el corazón”

Es un proverbio chino (sí, yo también veo la incongruencia de la gran fábrica del mundo) que me hizo pensar si podía considerarme artista. A mi modo de ver nunca quedaré expuesta de la manera en que un artista lo hace, pero sí que me considero artesana; y como tal pongo un poquito de mí en cada producto que os lleváis a casa.

¡Gracias por darle una oportunidad a mi artesanía!

Cristina Sánchez